Cuando Gutenberg creó la imprenta llegaron también las regulaciones para imprimir libros, y en algunos países esto constituía la pena capital.

La iglesia y los gobiernos querían que la gente continuara ignorante. Tal y como ahora los bancos alientan de alguna manera a las economías empobrecidas y dan préstamos a personas que no pueden pagarlos.

La constitución de los Estados Unidos prohíbe a los ciudadanos acuñar o emitir su propia moneda o competir con el Dólar. Aun así, en 1998 Bernad Von NotHaus creó el Liberty dólar, disponible en oro, plata y platino. Su idea llamó tanto la atención que hoy está esperando por una condena de 22 años en una prisión federal.

Años más tarde, en Holanda, en una convención de hackers, uno de ellos con el alias de Satoshi Nakamoto, habló con Bernard y le dijo que él fue su inspiración para crear una nueva moneda.

 

Mucho se habla de la primera moneda digital cuando esto no es verdad, los bancos han estado por años creando de la nada dinero digital. De hecho, la mayor parte del dinero no existe ni en oro ni en billetes, son solo números en una cuenta digital.

Pasaré a explicarte brevemente cómo funciona este sistema: si tú depositas 1000 dólares en un banco, éste se quedará con una parte y prestará el resto, pero en tu cuenta seguirá figurando que aun tienes esos 1000 dólares que en realidad no tienes. Es decir que a partir de tus 1000 dólares el banco ha creado más de 900 dólares digitales.

 

Esta idea de moneda digital ya no es nada nuevo y la desconfianza de la gente hacia las entidades banqueras es cada vez mayor.

 

Para hablar de las monedas digitales tenemos que remontarnos a la primera tarjeta de crédito: Diner´s Club que aseguraba que el dinero en papel ya no era moderno, y a pesar de la resistencia de algunos sectores, en pocos años la mitad de los hogares de Estados Unidos tenían tarjetas de crédito.

 

En 2009 cuando los bancos y gobiernos perdieron confiabilidad y el dinero centralizado ya no era más seguro, el Dow caía en picada y Wallstreet se convertía en una pesadilla, en ese momento preciso aparece publicado un whitepaper en donde se describe el protocolo Bitcoin y, aunque su creador original se mantiene anónimo, muchas personas colaboraron para que esto fuera posible.

Al principio, el Bitcoin ganó popularidad dentro de la Deep web, siendo utilizada por páginas como Silk Road en donde básicamente se vendían drogas entre otros artículos ilegales, y su precio comenzó a crecer desde 2013 a 2014, y pese a que todavía nadie tenía demasiada fe en este nuevo proyecto económico, a finales del 2017 ocurrió algo que dejó con la boca abierta a todo el mundo: el Bitcoin ascendía a más de 16.000 dólares. Era la primera vez en la historia que una moneda, y nada menos que una moneda digital a la que muchos se encargaron de desprestigiar, llegaba a valer dieciséis mil veces más que una de las monedas más fuertes del mundo.

 

El Bitcoin venía a proponernos cuidar nuestro propio dinero y hacernos responsables de él. Por años nos enseñaron que éramos demasiado estúpidos para manejar y administrar nuestro dinero. Fuimos educados para hacernos creer que no podemos cuidar nuestro dinero y que no sabemos qué hacer con él, por eso los bancos cobraron tanta confianza entre las personas y depositábamos nuestros activos en ellos para que los inviertan, nos lo guarden y hagan negocios con él. Pero los bancos se han hecho con un poder capaz de derrumbar países enteros y el Bitcoin vino a mostrarnos otra opción.

El Bitcoin, por ejemplo, acabaría con una práctica bancaria como la que ocurrió en Chipre y Argentina llamada corralito donde los bancos se quedaban con el dinero de la gente para paliar sus pérdidas, autorizados por los gobiernos de turno.

Todo esto ya es historia, las personas que han enfrentado la ilegalidad por comerciar con Bitcoins, o se han arriesgado a la cárcel por fundar las primeras empresas dedicadas al intercambio de estas criptodivisas hoy son considerados pioneros, aunque los gobiernos estén empecinados en hacer todo lo posible por encerrarlos o hacerles pagar multas estratosféricas.

Leave a Reply